sábado, 10 de noviembre de 2012

Art.1



DIGLOSIA: ¿SUERTE O FATALIDAD?

“El hecho de convivir con el dariya el Fusha, no ha de ser una lucha y una guerra entre ambas, no ha de suponer la elección entre una y la otra. Lo mejor será decidir el conocimiento profundo de ambas y armonizarlas. Debemos de considerarnos afortunados por esta diglosia.”

La cuestión que gira en torno al fenómeno diglosia del Fusha y los dialectos, desde principios del siglo pasado, es el origen de discusiones no  exentas de ímpetu y ferviente pasión lingüística en algunos casos.



Estas discusiones lingüísticos en torno a la lengua árabe, se caracterizan por numerosas posturas: En algunos casos marcados  por la victoria y el fracaso,  otras por la  simplificación y el empoderamiento, y algunas por la aniquilación y la supervivencia. Abundantes son las propuestas, pero nuestras grandes protagonistas son siempre las mismas, El Fusha y el Dariya.  

Su existencia paralela para algunos autores resulta insostenible, confusa, y se llevan a cabo grandes esfuerzos para conciliarlas.

Entre estos autores encontramos, al egipcio Šari:f  Šu:ba:ši: quién en su obra “Viva la lengua, caiga Sibaweyh”, el autor expone la siguiente propuesta  facilitar la  gramática de la lengua árabe, con el fin de renovar su imagen.

Šu:ba:ši:  considera  las normas gramaticales del árabe arcaicas y estancadas en el pasado y ofrece un doble premisa  para llevar a cabo esta simplificación normativa. Esta doble premisa de doble cara se basa en: un intento de  acercar el fusha a los dialectos y en segundo lugar evitar el  alejamiento  radical del Fusha por parte de sus hablantes. 

Por otro lado, otra publicación casi cronológicamente paralela a la primera, cuyo autor es el libanés Żakariya  ´Ozon  sostiene una idea no tan moderada como su compañero Šu:ba:ši:. ´Ozon Exige la necesidad de la existencia de una sola lengua, sea cual fuese su nivel de expresión y manifestación, negando la razón a ser de la diglosia.

En todas las lenguas diglósicas, que Fergusson describe, les atribuye un valor a la variedad superpuesta del lenguaje, en el caso del árabe, es el Fusha, en torno a esto Fergusson comenta lo siguiente:

 “En todas las lenguas descritas, los hablantes consideran superior en varios sentidos la variedad A [de “alta”, o variedad “superpuesta”] a la B [de “baja” o variedad coloquial]. En ocasiones, el sentimiento es tan fuerte que sólo la primera se considera como real y de la segunda se dice que “no existe”.

En este sentido es muy interesante la propuesta que hace Šu:ba:ši, ya que  el autor reconoce las dos modalidades lingüísticas, en un equilibrio perfecto y armonioso. El hecho  de simplificar las normas gramaticales de una, supone  reducir el nivel elevado del Fusha  mientras que  el acercamiento al Dariya, implica elevar  a un nivel más elevado esta última. Una perfecta simbiosis equilibrada y armoniosa. Aunque existen posiciones conservadoras que muestran su total desacuerdo aún con esta "moderada" opinión de Šu:ba:ši.

Por otra parte, en cuanto a lo propuesto por el autor libanés Żakariya  ´Ozon , debo decir que la existencia y la evolución de los  dialectos, es un fenómeno que se ha desarrollado paralelamente a la evolución  del Fusha, a lo largo de su historia.

Sabemos de la presencia de abundantes dialectos,  gracias a la existencia de numerosas  fuentes, entre la cuales citamos, Los refraneros, los libros de gramática, obras de dialectología árabe. Incluso  cabe decir que dialectos tales como el Talmudeo, El Lihyanítico, o el Safaítico   son considerados el origen de la lengua árabe Fusha.
 
Todas estas fuentes  nos demuestran  la existencia real de  estos dialectos tanto modernos como antiguos,  y nos dan importantes informaciones acerca de sus rasgos dialectales.

A lo largo de  la historia de la civilización árabe,  la situación lingüística árabe se ha caracterizado por la existencia de este tipo de doble modalidad lingüística. A pesar de su existencia, tanto la lengua árabe como su cultura, literatura, ciencia  han contado con un gran prestigio en determinadas momentos de su  historia.

Paradójicamente, algunos autores sostienen que la utilización del Dariya en lugar del Fusha se debe a la disgregación de la lengua árabe y el debilitamiento de los árabes en el ámbito intelectual.
Y aquí debo de plantearme lo siguiente: ¿Acaso no existían  los dialectos y no se utilizaban, cuando el mundo árabe brillaba por su progreso y desarrollo cultural? (la respuesta por supuesto es afirmativa)

 La divergencia cultural, el agotamiento intelectual y científico en los países                              árabes no se debe a la existencia de  estas dobles modalidades lingüísticas, ni a las diferencias lingüísticas, tal como sostienen algunos autores. Sino que se debe a un aletargo cultural debido entre muchas otras razones al transcurso de siglos de fantasía ilusionaría cantando las grandes hazañas del pasado.

La actual situación de la lengua árabe, sus luchas y debates  con el Dariya, no tienen razón de ser debido a que la lengua árabe en sí misma se caracteriza por esta paradójica dicotomía.

El mundo arabo-islámico lleva sufriendo una profunda e importante crisis de identidad, desde finales del siglo XVIII, que consiste especialmente en analizarlos en función a lo “otro”, analizar nuestras lenguas en función a “otras”, nuestras costumbres en función a “otras”,  siempre con el intento obsesivo de comparar... tengo la optimista esperanza que al fin acabaremos por aceptarnos tal como son aún siendo  paradójicos y  dicotómicos. 

                      Y con la ilusión y esperanza de una conciliación linguística real y plena se despide :Sakina Saf Benchebab

No hay comentarios:

Publicar un comentario